Guzmán busca “ancla para la economía”, pero el Gobierno apunta a las “expectativas electorales”

A solo 3 meses de la elección PASO, la urgencia electoral parece que será nuevamente la encargada de “boicotear” una oportunidad de anclar las expectativas económicas como pretende el ministro de Economía, Martín Guzmán.

Se diluyen las chances de cerrar un acuerdo (o pre-acuerdo) con el FMI antes de septiembre y estabilizar la economía. La paciencia se agotó en el “ala dura” del Frente de Todos y le piden a Guzmán que antes de acordar con el FMI es necesario conseguir una “ancla de expectativas electorales”. Es decir, tener una buena performance electoral del oficialismo en septiembre y noviembre.

La coalición de Gobierno ya está enfocada en las elecciones legislativas. Quedan menos de  100 días para la elección PASO. Hay una suerte de tregua interna con el ministro Guzmán. La idea es mostrar unidad y seguramente no habrá “fuego amigo”. Ni tensiones en la previa a la PASO (como el incidente con el subsecretario de subsecretario de Energía Eléctrica, Federico Basualdo).

Además, se está acelerando la vacunación. De mantener el ritmo de vacunación de los últimos 10 días. En poco más de 70 días se duplicaría el número de dosis aplicadas hasta el momento .Se pasaría de 14,2 millones a 28,4 millones de dosis aplicadas.

El punto clave es que pasada elección legislativa, difícilmente el ministro Guzmán pueda mostrar mejores números económicos (de los que mira con relevancia el FMI) que los actuales. En el hipotético caso que Kristalina Georgieva le pida al ministro que le muestre como viene “con los deberes”.

Hoy Guzmán le puede mostrar un 0,2% del PBI déficit fiscal primario en los primeros 4 meses del año (probablemente se mantenga en mayo por los ingresos extraordinarios del “impuesto a la riqueza”) partiendo desde un 2020 con un déficit fiscal de 6,5% del PBI .

En el plano monetario y cambiario, el BCRA recompró u$s 6.336 millones de dólares en solo 6 meses (entre diciembre/2020 y mayo/2021), las reservas netas superaron los u$s 7.500 millones (después de haber tocado un “piso” de 2.200 millones en noviembre de 2020).La autoridad monetaria mantiene a los “dólares alternativos” controlados y aplicó un fuertísimo ajuste a los agregados monetarios.

 La base monetaria creció solo 1,9% en lo que va de 2021 (hasta el 31/05 – últimos dato disponible) .Es decir, cayó en términos reales 16,4%.

Es decir, Guzmán puede mostrar cómo frenó la dinámica explosiva de los números de fin de 2020. Y “capitalizar” la corrección fiscal y monetaria en el arranque de 2021.

Por ello, cada mes pase y nos aproximemos a las elecciones estos números comenzarán a  revertirse.

El gasto público se tornará más expansivo. Seguramente, habrá alguna compensación (bono) para beneficiarios de la AUH, jubilados y pensionados, y reapertura de la paritaria de estatales, frente al deterioro del poder adquisitivo.

Además, seguirán creciendo muy fuertemente el gasto en “subsidios económicos” a la empresas de servicios públicos. Tras la suba de solo un dígito en las tarifas (cuasi congelamiento tarifario) .Y seguirá creciendo muy fuerte las partidas vinculadas a la “obra pública” (gasto de capital).

Las cuentas fiscales se irán deteriorando: el déficit ira aproximándose más al 4,2% que al 3% del PBI, al que apuntaba hasta ahora Guzmán. Aún así por debajo del 4,5% del PBI que figura en el Prespuesto 2021.

A su vez, el BCRA también será más expansivo. Aumentará la emisión monetaria para asistir al Tesoro Nacional .Ya en junio habrá más emisión por “desarme” de Leliqs (hoy integradas como encajes bancarios) que irán a suscribir bonos del Tesoro Nacional .Y se sumará a la emisión para afrontar los intereses de los pasivos remunerados del BCRA. Probablemente, en el segundo semestre de 2021 el Central “absorberá” pesos por “las malas” en un contexto de mayor dolarización por la incertidumbre electoral. Es decir, vendiendo bonos  en cartera del BCRA  contra pesos. Y así, simultáneamente,  intentando controlar la “brecha cambiaria”.

En resumen, el “colchón” fiscal y el fuerte ajuste monetario se irán diluyendo, sin un ancla de expectativas.  Si se “patea” la negociación con el FMI para fin de 2021 o principios de 2022. Habrá pocos avances para mostrarle a la titular del FMI, Kristalina Georgieva.

Además, si continua el nivel de vacunación a escala global (ya el 11,5% de la población tiene aplicada al menos una dosis y 4 % se aplicó en los últimos 40 días). Ya no habría lugar para solicitar un crédito “extra” o refinanciación de deuda por motivo de la pandemia y el impacto de la segunda ola (para afrontar gastos vinculados con la misma).

Vale recordar, que actualmente Argentina está en el peor momento de la pandemia con más de 30.000 casos y más de 500 muertos diarios por Covid.

En pocas palabras, habrá peores números fiscales, monetarios y de reservas netas. Y más inflación reprimida o “precios más atrasados” .Especialmente, en las tarifas de servicios públicos y muy probablemente el dólar oficial. En 2022 la pandemia probablemente ya esté controlada, lo cual sería una fantástica noticia sanitaria y para la economía real, pero restaría poder de negociación con el FMI.

Consecuentemente, la capacidad de negociar  un acuerdo en el futuro con el FMI es menor.  El Gobierno puede tener un “ancla electoral” en noviembre .Pero a costa de mayores desequilibrios macroeconómicos.